Evita la adherencia química y mecánica: Impide que la resina se suelde o pegue a la superficie del molde durante el proceso de curado.
Facilita la extracción: Permite desmoldar o retirar la pieza terminada con mucho menos esfuerzo y sin dañar la estructura.
Protege y alarga la vida útil del molde: Reduce el desgaste del molde rígido (ya sea de fibra, metal o madera) tras cada uso.
Aporta brillo a la pieza: Al ser lustrada (generalmente a base de ceras como la carnauba), transfiere un acabado brillante o tipo espejo a la superficie del producto final.